China tiene que liberar Tibet. Para eso todas las naciones deben unirse contra la dictadura china amenazando de boicotear la olimpiadas de Pekín 2008.

¿Pueden el actor Richard Gere y los tibetanos en el exilio encender la mecha de un boicot a Pekín 2008? Luce improbable. Son tantos los intereses, que nadie se atrevería a dar semejante paso.
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“Claro que nos preocupa (lo que sucede en el Tíbet, pero quiten las manos de mis atletas”, dijo Erica Terpstra, presidenta del Comité Olímpico Holandés, sobre cómo afronta el deporte la virulenta irrupción de la política en la recta final a los Juegos, que comienzan el 8 de agosto.
Obsesión de Juan Antonio Samaranch, el español logró en julio de 2001 llevar los Juegos a la capital china. Fue su último golpe antes de dejar el COI en manos de Jacques Rogge.
El escenario del boicot más recordado fue en Moscú 80, en plena Guerra Fría, respondido cuatro años más tarde por el bloque comunista en Los Ángeles 84.
Samaranch, ex diplomático, pero político antes que dirigente deportivo, sabía bien hacia dónde estaba llevando al movimiento que dirigió con mano de hierro durante 21 años. “Yo respeto el punto de vista de cada quien. Pero si hablamos de derechos humanos y de lo que pasa en China, pues pasa en muchos países”, dijo, reseñó DPA.
El dirigente español de 87 años respondía así a las denuncias planteadas por el cineasta estadounidense Steven Spielberg, que renunció a colaborar con la organización de los Juegos alegando razones de conciencia.
Aún no se había producido la represión en el Tíbet, que durante el último fin de semana hizo revitalizar los llamados a un boicot por parte de defensores de los derechos humanos.
Samaranch no cree que haya asumido riesgos excesivos al darle los Juegos a Pekín.
“¨Arriesgado? Eso fue dar los Juegos a Moscú. El régimen de China era y es mucho más abierto que la Unión Soviética. China se ha abierto y ha cambiado radicalmente. Hay Bolsa, millonarios… Hay de todo”
Hay de todo, también un régimen que maneja el país con algo más que autoritarismo. Samaranch lo sabe, y la Unión Europea (UE) -con 370.000 millones de dólares de comercio bilateral con China en 2006- también.
“Un boicot sólo afectaría a los atletas”, dijo Patrick Hickey, presidente de la Asociación Europea de Comités Olímpicos Nacionales (EOC).
Europa es el principal destino de las exportaciones chinas, y el gigante asiático es la primera fuente de materias primas para el Viejo Continente. Política, economía y deporte, están muy vinculados.
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